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Redefiniendo el concepto de hacer música

CON DOS “TORNAMESAS” O REPRODUCTORES, Y UN “MIXER”, SE CREAN LOS DISTINTOS ESTILOS

Combinación. Las manos y el oído llevan la dirección de la electrónica.

El DJ Manuel Miller mientras realiza algunas mezclas.

SANTO DOMINGO.- Inicio de la noche en cualquier lugar. Una persona se pone frente al público. Coloca un disco de vinilo (o “de pasta”, como también los conocen) sobre uno de los dos tocadiscos que tiene al frente. Empieza la música y la gente baila rítmicamente una bacanal que, muchas veces no conoce fin. 

Lo anterior intenta describir, a grandes rasgos, las emociones que transmite una fiesta de “música electrónica”, gracias a las combinaciones manuales del “disc jockey” o “DJ”, quien combina los sonidos de una canción con otra, para lograr una larga sesión.

Las subdivisiones de este género-que parte desde la música ya creada-son, como explica el DJ y productor Manuel Miller, “indefinidas y diversas”, debido a la facilidad de fusión que ofrece la propia artesanía del mezclar dos canciones. Sin embargo, el prefiere partir desde tres géneros iniciales, cuyas combinaciones van generando los demás.

Así, el “house”, “techno” y “break beats” dan pie a otros géneros como el “tribal”, “lounge”, “minimal”, “electro” y muchos otros, que son ejecutados en función del ambiente donde el DJ va a ejecutar y el público a dirigirse.

(+) Cuestión de mucho oído
Manuel Miller tiene unos diez años como DJ y productor, actividad en la que crea mezclas de distintos ritmos electrónicos con música autóctona.

Hace un año, se inició como “instructor” de personas interesadas en desarrollar el arte de saber combinar los sonidos reproducidos en una tornamesa o en los “CD-DJ”, con las distintas habilidades que un disc jockey de electrónica debe tener, como la propia habilidad de combinar el oido y las manos.

Y es que, como lo menciona el  joven instructor, “hay que tener mucho oído”, para lograr que una canción entre en el momento preciso y no se note el “brinco”. Por eso también prefiere enseñar las mezclas con vinilos, porque quien aprende electrónica de la manera original, puede utilizar cualquiera de los otros equipos sin ningún problema”. 

“La mano que mece los platos”
Pero, ¿cómo se logra esa magia? Manuel Miller explica que la música se mezcla con los dos reproductores, que bien pueden ser de discos de vinilo o de CD’s, un poco más avanzado.

El disco “A”, siempre será el que esté tocando la música que va hacia el público, mientras el “B” tiene el que lo suplantará.

Entonces, el rol del “mixer” durante la ejecución es el de controlar los distintos volúmenes de ambos discos y regular una serie de efectos para modificar la sesión y regular las transiciones.

Precisamente, dentro de la terminología propia del estilo, existen conceptos como el “bitmatching”, que es poner las velocidades al mismo tiempo, y la regulación de los “intros” y “outros”, otro nombre para referirse a los inicios y los finales de cada canción.

Aquí, comenta Miller, el “mixer” juega un papel importante porque controla el volumen de los dos aparatos de reproducción, haciendo que los dos discos suenen al mismo tiempo “y uno pueda graduar los volúmenes, para uno entrar y sacar el disco difuminadamente”.

Cuando se está haciendo una mezcla básica -dice- se va subiendo un canal, para hacer “fade in”, y paulatinamente con los compases y las estrofas, se le va dando término, “ya el disco que está acabándose, haciendo un fade out coordinado con los compases y las estrofas de ambos”.

El DJ se auxilia de los audífonos para, mientras uno de los discos suena, ayudarse a lograr el “bitmatching” escuchando el otro sin que el público se de cuenta y sin que este sonido interrumpa la sesión musical.

La música empleada suelen ser canciones variadas con producciones de distintos géneros creadas al efecto.

Category: Noticias en La Esquina

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