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El dilema de la vocación

[ 0 ] 13 mayo 2008 |

SANTO DOMINGO.- Los jóvenes, en su generalidad, al finalizar el bachillerato se ven en el dilema de tener que elegir la carrera o profesión que estudiarán y desempeñarán a lo largo de sus vidas. Este proceso se da, en la mayoría de los casos, antes de finalizar los estudios secundarios, pero en otros casos provoca tal confusión en bachilleres que llegan al punto de cambiarse más de una vez de carrera y a veces a finalizar los estudios profesionales de carreras que nunca ejercen.

Identificar la vocación es una fase de suma importancia en el individuo, ya que este requisito, en parte, define a la persona y se convierte en una especie de brújula que guía hacia las aspiraciones de vida que tendrá.

“El estudiante que elige su carrera por vocación puede atravesar por todos los obstáculos y nadie le va a arrancar su decisión; quien elige por otras razones corre el riesgo de no finalizar la carrera, si la finaliza de no ejercerla y si la ejerce de no hacerlo con el mismo entusiasmo y las mismas destrezas que aquellos que tienen vocación”, expresó la psicopedagoga Dulce María Castillo.

Mientras que el sicólogo especialista en el área vocacional y académica Ney Arias asegura que es normal y muy frecuente que cuando los bachilleres salen de las escuelas no sepan qué hacer o estudiar, ya que regularmente quienes finalizan la secundaria tienen edades que oscilan entre los 17 y 19 años, y esta es una etapa de muchos cambios en la vida de un ser humano, específicamente desde el punto de vista psicológico.

“A esta edad se empieza a afianzar la identidad como persona, a tener más autonomía, se están tomando decisiones por sí mismo y ahí es, en este momento, donde se define quién eres y qué vas a hacer”, indicó Arias. Por esta razón, Castillo recalca el importante papel que juega el departamento de orientación de las escuelas y colegios que muchas veces brillan por su ausencia o negligencia en instituciones educativas.

“En las escuelas la orientación vocacional tiene mayor oportunidad que en las universidades, ya que el profesor que imparte esa materia dura cuatro años viendo a ese estudiante antes de finalizar el bachillerato.

Existen pruebas para ayudar a descubrir la vocación
Existen pruebas vocacionales, de personalidad y aptitud que tienen el propósito de orientar a quienes lo requieran. No obstante, de acuerdo con Dulce María Castillo, los que eligen someterse a estos exámenes deben estar conscientes de que no son determinantes; son aproximaciones que no se deben tomar como algo definitivo.

Según sus palabras, “conversar con el alumno es más importante que la misma prueba”.

Tomarse “un tiempo” antes de incorporarse a la población universitaria es una medida a la que los jóvenes recurren cuando no están decididos. Esta determinación puede ayudar a dilucidar el problema, pero sólo si verdaderamente se aprovecha el tiempo de una forma constructiva en alguna actividad que mantenga al joven ocupado, al tiempo que se dedica a indagar más sobre las distintas opciones de estudio que tiene.

El psicólogo Ney Arias sugiere a los estudiantes asesorarse con los programas de distintas carreras, para comparar y sopesar con qué materias se sienten más identificados. Acudir a personas que conozcan y preguntarles sobre la carrera que ejercen y la experiencia en la elección, incluso visitar universidades y preguntarle a cualquiera qué estudia y por qué puede servir de luz para quienes se encuentran en este proceso.

“Lo que no pueden es quedarse sentados esperando que en algún momento llegue un sueño, una revelación o visión y ya sepan lo que quieren hacer”, agregó. Sin embargo, la sociedad y la familia suelen desaprobar la idea de que los recién graduados se “tomen un tiempo” antes de decidir y los empujan a inscribirse lo antes posible en las universidades sin importar que las dudas predominen.

Por esta razón muchos prefieren ingresar a las universidades en cualquier carrera para definir, en el camino, lo que verdaderamente desean. Quienes eligen esta opción tienen a su favor el ciclo básico, que se da en la mayoría de los centros de estudio superiores y que son comunes en la generalidad de las carreras. Sin embargo, no es una alternativa recomendable.

Cambios de carrera
En más de una ocasión y por muy variadas razones los universitarios optan por cambiar de carrera y, a pesar de que esto aparenta inestabilidad y ambivalencia, los psicólogos califican este hecho como normal. De acuerdo con el experto vocacional, estadísticas de Estados Unidos revelan que el estudiante promedio se cambia de carrera tres veces antes de graduarse, por lo que no se considera “anormal” que en algún momento el universitario sienta una fuerte inclinación por otra rama del saber diferente de la que cursa y resuelva hacer el cambio.

Por lo que estos cambios no deben ser motivo de alarma; empero cuando se hace muy frecuente, la psicopedagoga recomienda hacer una pausa en los estudios y buscar una orientación profesional.

“Es muy importante que los muchachos se quiten un poco la presión de que lo que estudien es lo que serán el resto de sus días; a veces ellos piensan que les van a poner un sello en la frente que dice tal carrera y que nunca van a ser otra cosa. La carrera evoluciona, uno hace muchos cambios o sea que hay que quitarse un poco la presión”, añadió Arias.

(Fuente: Listin Diario)

Category: Noticias en La Esquina

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