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Helicópteros y mercenarios disparan contra la gente

[ 0 ] 22 febrero 2011 |

El régimen de Muamar el Gadafi continúa, por segundo día consecutivo, con su campaña de terror contra la población civil. Después de que ayer los militares atacaran varios objetivos en la capital libia con cazabombarderos y helicópteros, el régimen ha recurrido hoy a mercenarios fuertemente armados que patrullan las calles de Trípoli para dar caza a los opositores. Un ciudadano español que reside en Trípoli ha asegurado a este periódico que “los helicópteros están sobrevolando la ciudad disparando contra la gente. Mercenarios en coches patrullan la ciudad y disparan también”. Este testigo, que ha preferido guardar el anonimato por razones de seguridad, ha asegurado que “salir a la calle es complicado” y que la situación en los aeropuertos es caótica. “Más de 3.000 turcos esperan a las puertas del aeropuerto para coger un vuelo y dejar el país”. Abandonar el país africano se ha convertido en una misión imposible. “En las fronteras está comenzado el pillaje y si intentas salir por los pasos fronterizos de Túnez o Egipto te quitan el dinero, el móvil y tus pertenencias”. El acceso a Internet en Trípoli también se ha convertido en una odisea. “No sé lo que me durará la conexion ya que nos la cortan cada dos por tres”, se ha quejado este español.

Las comunicaciones con el país son muy difíciles, como confirman miembros de la comunidad libia en Madrid, que contactan a duras penas con sus familiares y amigos. Muchos ciudadanos, cuentan, que tienen tarjetas SIM tunecinas o egipcias y se acercan a las fronteras con estos países para poder llamar al exterior. Khaled Shari, cofundador de la Casa Libia en España, con sede en Bilbao, consiguió hablar a las dos de la madrugada con su hermano, que vive en Zliten, a 150 kilómetros de Trípoli. “La situación es muy alarmante. Hay cadáveres por la calle, y todo lo que se dice es poco” explica. En Trípoli la gente tiene pánico, asegura, porque hay grupos de mercenarios africanos -según cuenta, traídos en vuelos fletados desde distintos países africanos, y contratados por 2.000 dólares al día- que “disparan indiscriminadamente a todo lo que se mueva”. Otro libio residente en España, Sufian Fahm, cuenta que las noticias que les llegan de Trípoli describen una “masacre total”. “Están matando a todo lo que se mueva, y la gente está cayendo como moscas”.

“Siento miedo”

Amira, una joven libia que aguanta como puede el castigo del Ejército, ha confesado, en conversación telefónica, “sentir miedo”. “Pero soy libia. Nací en este país y moriré en él”, ha proclamado a continuación. “No nos atrevemos a salir de casa. A través de las ventanas vemos disparar a los soldados continuamente y se oyen gritos”, dice. Amira, que es profesora en una guardería en Trípoli, tiene una hermana que reside en Madrid, y ella también está aportando su granito de arena para propiciar el cambio en Libia. “Protesta delante de la Embajada de Libia en España con otros residentes libios en España”, declara orgullosa. La Casa Libia ha organizado una concentración en apoyo a los pueblos de Libia y de Bahréin en la Plaza Sant Jaume de Barcelona el jueves a las 20:00 horas. La convocatoria está corriendo como la pólvora en Facebook. Al igual que el otro joven español, Amira confiesa que tiene serios problemas para comunicarse con el exterior. “La línea telefónica se corta cuando menos lo esperas e Internet se cae con frecuencia”.

Un ingeniero libio contactado por EL PAÍS a través de Skype ha contado que la ciudad a primera hora de la mañana estaba tranquila y que se podía ver a gente buscando pan y gasolina. Este residente en Trípoli ha explicado que muchas de las barricadas han sido levantadas para impedir el paso de los vehículos del Ejército con armamento pesado. Una de las plazas del centro ha sido escenario de una manifestación de partidarios de Gadafi que han ondeado banderas verdes y han adornado sus coches con fotografías del líder líbio. Algunos iban armados y han efectuado disparos al aire con la intención de amedrentar a la gente para que vuelva a sus casas, según este testimonio.

Salem Gnan, un portavoz del Frente Nacional para la Salvación de Libia, ha explicado al británico The Guardian que ha contactado con su cuñado en Trípoli esta mañana y le ha hablado de “cadáveres tirados en las calles”. “Hay informaciones de que el principal hospital de la ciudad ha sido bombarderado y todo aquel que está en la calle, especialmente si forman grupos de tres o cuatro personas, es disparado por los soldados”, explica Gnan. “El régimen hace todo lo que puede para mantenerse en el poder y la gente se está empezando a desesperar. Necesitan comida y agua”.

Otro ciudadano libio ha recorrido en coche algunos barrios de la capital libia y ha relatado lo que ha visto en un foro de expatriados en Internet. Según este testimonio, el acceso a la Plaza Verde, en el centro de la ciudad, está bloqueado por el Ejército. Algunos edificios siguen en llamas y se han levantado barricadas con neumáticos en varias calles. Todavía se ven por algunos rincones retratos a medio quemar de Gadafi y pintadas contra el líder libio. Las gasolineras registran largas colas de gente en busca de combustible. La mayoría de comercios están cerrados y los pocos que están abiertos están desabastecidos de productos de primera necesidad como harina, arroz, tomate, pasta o leche.

El aeropuerto de Bengasi, destruido

La situación también es extremadamente complicada en el este de Libia. El aeropuerto de Bengasi, bastión de la resistencia al régimen de Gadafi, ha amanecido este martes con sus pistas de aterrizaje completamente destruidas e inutilizadas, según ha relatado el ministro egipcio de Exteriores Ahmed Aboul Gheit. Esta noticia, que no ha podido ser confirmada por ninguna otra fuente, es una prueba más de que el régimen de Gadafi ha perdido el control de esa zona del país, y ciudades como Bengasi , Musratha, Tobruk y Sirte han sido liberadas por los manifestantes después de varios días de duros enfrentamientos que han terminado con la estampida de los militares. No obstante, la situación en esa ciudad y en la capital Trípoli sigue siendo muy confusa a estas horas, debido al cerrojazo informativo que ha impuesto el régimen tras someter a su población a un castigo áreo sin precedentes en la historia reciente de este país árabe.

Elisenda López, una catalana que reside en Lugo y que está casada con un británico, explica que su marido está atrapado en Bengasi. “Anoche fue la última vez que hablé con él. Estaba atrincherado con unos italianos en el hotel Al-Hurra”, cuenta la pareja de David Livingstone. La embajada británica ya advirtió el sábado de “la extrema peligrosidad de viajar por carretera”. Ya que el aeropuerto está destruido, la única opción para ser evacuado es coger un ferry a Malta o arriesgarse a emprender una ruta por carretera hasta la frontera con Egipto.

Ben Wedeman, uno de los pocos periodistas occidentales que ha logrado entrar en Libia, confirma las informaciones sobre la situación en Bengasi. Allí, según este reportero estadounidense de CNN, la oposición ha empezado a organizarse en “comités populares” para paliar la ausencia de autoridad y restablecer el orden después de expulsar al Ejército de la zona. Grupos de civiles sin uniforme y armados con pistolas y fusiles se han desplegado en las calles de las poblaciones del este de Libia mientras los líderes de la oposición se han hecho con el control de la mayoría de la región.

Fuente: www.elpais.com

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